Nostalgias recurrentes

Casi animal II

Aquel hombre mordía como un animal salvaje.
Mi destino era ser su presa.


Mi mente se empeñaba en encontrar el modo de apaciguarlo
mientras que mi cuerpo tembloroso y húmedo
se arrastraba en dirección a su cara
para encontrarse con los dientes y la boca
de ese hombre casi animal.


Después, no hubo tiempo ni deseos de apaciguarlo...
me entregué a sus feroces antojos:
quise ser devorada
quise ver cómo su boca y sus labios sangraban
quise que mi sangre se mezclara con la suya;
quise esa única sangre derramada
sobre lo que antes supo ser mi carne.


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